Dos zeides sentados en un banco de la plaza, uno leyendo un diario en idish. De repente el que lee dando un largo suspiro dice: - ¡Oy Vei! El otro le contesta - ¡A mí me lo vas a decir! -
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En una reunión en un gran salón auditorio de la colectividad judía, repleto de gente muy elegante, se escucha un grito: ¡¿Hay aquí un doctor?! Un joven de muy buena presencia se pone de pie y responde: - Yo soy doctor - Desde el fondo del salón la Señora Goldstain se levanta de un salto y exclama: ¡Oy, Oy, Oy joven, tengo una hija para usted!
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