lunes, 12 de septiembre de 2011

De todo un poco

Mientras desayunan, le dice la mujer al marido en tono de reclamo:
- ¿Sabes?, anoche, cuando dormías, me estabas insultando.
- ¿Y quién te ha dicho que dormía?.
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Dos coches chocan y los dos conductores salen a ver qué ha pasado.
- ¿Cómo se encuentra?.
- Yo bien, ¿y usted?.
- Hombre, el susto...
- Pues mire, yo tengo el mejor remedio para eso, ¿quiere un poco?.
Y mientras está hablando se saca una botellita de whisky de su abrigo y se lo ofrece al otro conductor.
- Muchas gracias, me va a venir bien.
Tras echar un largo trago le devuelve la botella, pero ve que el otro se la guarda de nuevo en el abrigo.
- Oiga, ¿y usted no va a beber?.
- Yo no voy a probar una gota de alcohol hasta que no haya venido la policía.
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¿Saben por qué el Papa es el trabajador más feliz del mundo?.
Porque todas las mañanas lo primero que hace es ver a su jefe crucificado. (ese es para Martin G.)
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- Princesa, te invito a un trago de vino.
- No puedo, me cae mal para las piernas.
- ¿Se te hinchan?.
- No, ¡¡se me abren!!.
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Una mujer se va de viaje a Brasil para asistir a un curso de entrenamiento de dos semanas de su empresa. Su esposo la llevó al aeropuerto y le deseó un feliz viaje. La esposa le contestó:
- Gracias, mi amor, ¿qué quieres que te traiga?.
El esposo soltó una carcajada y le dijo:
- ¡Una brasileña!.
La mujer no dijo nada y fue a embarcarse en su vuelo.
Dos semanas después, él fue a recogerla al aeropuerto y le preguntó:
- ¿Y, corazón mío, cómo te fue en el viaje?.
- Muy bien, muchas gracias.
- ¿Y mi regalo?.
- ¿Qué regalo?.
- Lo que te pedí, pues... la brasileña, jeje.
- Ah, ¿eso?. Verás, hice lo que pude, así que ahora tenemos que esperar unos meses para saber si es brasileña... o brasileño.
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Un policía detiene a un coche en la carretera y se suscita la siguiente conversación:
- ¿Cuál es el problema, oficial?.
- Iba por lo menos a 100 km/h y el límite es de 80.
- ¡No oficial!. Yo sólo iba a 70.
La esposa interrumpe:
- Vamos, Ricardo, ibas a 110.
El señor mira fulminantemente a su mujer.
- También lo voy a multar por la direccional que tiene rota.
- ¿Direccional rota?, no me había dado cuenta, oficial.
- Vamos, Ricardo, desde hace semanas que lo sabes.
El señor vuelve a mirar furioso a su mujer.
- Y se merece otra multa por no traer el cinturón de seguridad.
- Pero oficial, apenas me lo quité cuando usted me detuvo.
- Vamos, Ricardo, tú nunca te pones el cinturón.
El señor le dice a su esposa:
- ¡Ya cierra el pico!.
Entonces el oficial le dice a la señora:
- Oiga, ¿su marido siempre le habla en ese tono?.
- No, sólo cuando está borracho.

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